lunes, 29 de diciembre de 2014

¿Alguien piensa?

Entre Usted y yo… ¿Alguien piensa?

Algunos acontecimientos cercanos a mi vida cotidiana, me han hecho empezar a pensar, que los políticos no son los únicos de este país que no piensan en los demás a la hora de tomar decisiones.

Decisiones que son tomadas, en muchos casos, al abrigo de un despacho sin ningún tipo de condescendencia,  y que por el mero hecho de no detenerse a aplicar una lógica de lo más sencilla, dan al traste con los planes de mucha gente, provocando con ello consecuencias un tanto problemáticas. Y como decía más arriba, me ha tocado vivir dos situaciones de lo más variopintas:

Situación 1: Día laboral a las 9:00 de la mañana. Autovía Torrelavega-Santander, carretera por la que en esa franja horaria circulan miles de vehículos en dirección a la capital, de gente que tiene allí su lugar de trabajo con un horario que cumplir. Todos los que circularon ese día y a esa hora, se encontraron con un vehículo de transporte especial que, circulando a velocidad muy reducida, impedía el desarrollo normal del tráfico, provocando que muchísima gente, no llegara a su trabajo con puntualidad. Supongo que las consecuencias no serían las mismas para todos ellos, pero… ¿No se podría haber pensado un poco en ellos a la hora de organizar el transporte? Y aplicando un poco la lógica ¿no se podría haber hecho un transporte nocturno a horas en las que no hubiera tráfico?... Por lo que se ve no.

Situación 2: Mi mujer está en el paro, al igual que mucha otra gente y, desde principios de año, está apuntada a varios cursos de formación del INEM. Pues bien, han “pensado”, aquellos que lo dirigen todo, que la mejor fecha para empezar el primero de los cursos en los que mi mujer había solicitado participar, es el 19 de Diciembre. Sí, justo el día en que a los niños les dan las vacaciones en el colegio. No les dio por pensar que, aunque estén en el paro, algunas son madres y, por ende, tienen que cuidar de sus hijos durante las vacaciones. Pero por obra y gracia de esta gente, algunas tendrán que contratar a alguien para que los cuide en su ausencia. Afortunadamente no es nuestro caso, pero imagino que a algunas paradas que asisten a estos cursos, se tendrán que gastar un dinero que, por estar en el paro, no les hará ninguna gracia. ¿No se podía haber esperado al 7 de Enero en que los niños reanudarían sus clases? ¿Tanta prisa había en comenzarlo?

Situaciones como estas habrá a montones. Unas serán sufridas por unos y otras por otros, y seguro que quien más y quien menos, habrá sufrido alguna de ellas. Y quiero pensar que hay algún motivo importante que lleve a quienes lo dirigen todo a tomar este tipo de decisiones, pero la verdad, se me escapa el motivo.


Sé que es complicado complacer a todo el mundo, pero por favor señores “pensantes”… piensen en los demás un poquitín y en las consecuencias que pueden acarrear sus decisiones.





domingo, 7 de diciembre de 2014

Podemos.

Entre Usted y yo… les asusta que podamos.

Viven con la incertidumbre de quien va a perder todo lo que tiene. Es una situación nueva para ellos, ignorada hasta ahora por saberse los dueños del mambo, y a quien nadie osaba discutir su supremacía.

Me estoy refiriendo, no sólo a los gobernantes de este país, si no también a aquellos que, aún sin gobernar, también forman parte del pastel,  que también son beneficiarios y gozan de los mismos privilegios, gracias a los acuerdos que han alcanzado con quienes tienen el poder en la actualidad. Tanto los unos como los otros, están igualmente corrompidos por el beneficio que les da el poder, y ya han hecho causa común para intentar que no se les acabe el chollo…

No sé si, finalmente, podremos ser capaces de cambiar la situación. Aún son muchos quienes seguirán dándoles el poder a los mismos corruptos. Muchos que, seguramente, aún viven lo suficientemente bien como para no necesitar un cambio. Muchos que, también tienen miedo de perder lo que tienen y mirarán para otro lado por creer que no les conviene que haya un cambio. Contra eso, evidentemente, no podemos luchar. Pero sí se ha conseguido, que cada día que pasa, la incertidumbre crezca un poco más dentro de ellos.

Por eso, y sólo por eso, se están sacando de la manga una campaña conjunta de todos ellos, de intento de desprestigio, de todos aquellos que intentan conseguir cambiar las cosas. Los de derechas dicen que son de izquierdas…, como si ser de derechas fuera mejor y el camino correcto a seguir. Los de izquierdas dicen que son de la extrema izquierda, como si ser de la izquierda a la izquierda, fuera peor que ser de la izquierda a la derecha.

Y… ¿esperan que los creamos? ¿A ellos? ¿A un montón de corruptos? No sé qué pensará Usted del tema, pero a mi me importa un carajo de qué lado sean. Ni siquiera sé si Podemos será la alternativa que lo cambiará todo y nos dará un país mejor. Reconozco que es algo cuanto menos discutible.  
Pero coincidirá conmigo en que, al menos, se merecen el beneplácito de la duda y la oportunidad de demostrar qué pueden hacer. Tienen derecho a gozar del mismo crédito del que gozaron otros cuando llegaron la primera vez. Un crédito que, al menos de mi parte, ya se les ha agotado, a quienes llevan casi cuatro décadas sangrándonos por todas partes en su beneficio propio, alternándose en el poder y gobernando conjuntamente con nuestro propio beneplácito.

Si les damos la oportunidad, el tiempo dirá si la alternativa es válida, pero negárselo en base a las críticas provenientes de unos corruptos, totalmente interesados y movidos únicamente por el miedo a perder sus privilegios, me parece una mezquindad totalmente antidemocrática. En su mano está el dejarse influenciar por habladurías interesadas, o negarles el crédito a los corruptos de siempre.

Podemos, no ha nacido como partido político, si no que ha nacido como un movimiento ciudadano que se ha convertido en partido político por razones obvias. Según la legislación actual, no queda más remedio que convertirse en partido político para formar parte del congreso. Y está formado por gente como usted y como yo, con unos intereses comunes. Eso les diferencia, de momento, de los demás partidos políticos.


Pasados cuatro años, si actúan de la misma manera que los anteriores corruptos, podremos volver a elegir otra alternativa. Es así de fácil. Usted tiene la palabra…





lunes, 1 de diciembre de 2014

Su turno.

Entre usted y yo... es su turno.




Tal y como rezan el título del Post y la imagen que lo adorna, esta sección estará dedicada a lo que usted piensa. Aquí podrá expresarse sobre el tema que le venga en gana. Cualquiera que crea que tiene algo que decir sobre algún tema, podrá colaborar en este blog, así como trasladarme cualquier sugerencia que se le ocurra. Todo el mundo tiene cabida y será bien recibido.

¿Cómo hacerlo?... Muy sencillo. Escríbame a esta dirección de correo: elvisarsy@gmail.com y todas sus dudas serán debidamente atendidas.

Anímense que es gratis...
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lunes, 26 de agosto de 2013

La vida al revés.

Entre usted y yo... los humanos tenemos la vida mal organizada.


Cada etapa que atravesamos, tiene establecidas unas ocupaciones para llevar a cabo, con unas directrices que ni siquiera se sabe quien las marcó, y de las que nadie se escapa. Bueno, nadie que lleve una vida de las que consideramos una “vida normal”. Y ahí está el fallo, en lo que consideramos una vida normal, porque… ¿qué es una vida normal?

Las etapas que vamos superando a medida que vamos creciendo, son tan antiguas como la vida misma, y las llevamos a cabo con total dedicación. De hecho, ni siquiera nos planteamos que la vida se pueda organizar de una manera diferente. Supongo que quien planificó nuestra vida, tal y como la conocemos, fue algún individuo de los llamados “trabajadores ejemplares”, porque lo planificó todo de tal manera, que exprimimos nuestro tiempo, primero en estudiar para ser hombres de provecho, y después en eso, en intentar ser hombres de provecho trabajando humildemente, y anhelando que llegue el día de nuestra jubilación, a poder ser anticipada… Pero para lo que entendemos como disfrute, dicho personaje no pensó demasiado, vamos que no perdió mucho tiempo en ello, ni se produjo una hernia cerebral estrujándose los sesos para facilitarnos una vida de pleno disfrute.

A saber, cuando somos niños, nos obligan a estudiar, cuando lo que de verdad queremos hacer, es estar todo el día jugando. Además, en los ratos libres, no tenemos suficiente autonomía, ni motriz,  ni económica, para movernos solos. Cuando llegamos a la adolescencia, es aún peor, porque la alteración de hormonas, nos pone en rebeldía ante cualquier obligación impuesta. Tenemos autonomía para movernos, pero aún tenemos limitaciones económicas que nos impiden hacer todo lo que quisiéramos.

Es ahí cuando nos vemos obligados a iniciar lo más rápido posible nuestra vida laboral, para conseguir también la independencia económica, pero…. Enseguida nos damos cuenta de que con ello no conseguimos nuestro objetivo. Las jornadas laborales, son bastante peor llevaderas que las jornadas escolares, y la mayoría de los días, la escasez de tiempo, y el agotamiento,  nos impiden hacer lo que queremos. Todo esto se agrava, si además tienes descendencia, ya que se añade otra frustración más, por perderte muchos momentos que te gustaría vivir con tus hijos, y que no puedes vivir, únicamente,  por estar viviendo otros momentos con tu jefe, para qué negarlo, bastante más ingratos…

Así que, a medida que quemamos años de vida laboral, nuestras ganas de jubilarnos aumentan en proporción geométrica, vamos, a lo bestia, y cuando ésta llega…, entonces tenemos todo tipo de autonomía, y todo el tiempo del mundo, pero nos damos cuenta de que ya no estamos ni para un cortao, ni para un pasodoble, y que para ir de excursión, nos tenemos que resignar al itinerario que nos haya querido programar el Inserso, si es que pillamos una plaza en el autobús.

Sí, ya sé que en la vida hay tiempo para todo, pero creo que nuestra vida sería mucho más llevadera y mucho más placentera, si la organizáramos de esta otra manera:

Nuestra vida laboral, podría empezar cuando cumpliéramos 65 años. Como tendríamos un sueldo, no cobraríamos la Jubilación. Dicha jubilación la habríamos cobrado durante nuestros primeros veinticinco años de vida. Lo emplearíamos en ahorrar todo lo posible, y emplearíamos nuestro tiempo en dedicarnos a jugar, a divertimos, y a estudiar un poco, pero tampoco demasiado. Durante esta etapa, nuestros abuelos nos mantendrían y pagarían los estudios, ya que ellos estarían trabajando. A los veinticinco podríamos entrar en período de jubilación y vagancia extrema, podríamos hacer lo que nos viniera en gana, ya que dispondríamos de tiempo y dinero suficiente para movernos a nuestro antojo al menos durante unos 25 años… Una vez cumplidos los 50, podríamos casarnos, formar una familia y vivir del sueldo de nuestros padres, que por fin estarían en edad de trabajar. Cuando lleguemos a los 65, nos tocará empezar a trabajar para mantener a nuestros nietos, que se estarían pegando la vida padre, o mejor dicho, la vida abuela. Los que consigan llegar a los 90 años, que ya es una buena edad para sentirse realizado, habrán disfrutado de la vida durante 65, y tan sólo habrán trabajado 25, por supuesto a un ritmo tan bajo y lento como su desgastado cuerpo se lo permita…


Posiblemente, a muchos, no les importaría morir antes de iniciar su vida laboral, pero entonces… ¿De qué iban a vivir nuestros hijos y nietos? Por favor, pensemos en ellos, e intentemos vivir al menos hasta los 120 años… Lo de ser inmortales, lo dejaremos para los currantes de verdad…






domingo, 21 de julio de 2013

Naturaleza protegida.

Entre Usted y yo... ¿Naturaleza protegida?

Yo entiendo por Naturaleza, hoy en día, todo aquel espacio, que aún no ha sido poblado por el hombre. Naturaleza protegida, lo podemos definir, como aquel espacio que ha sido “protegido” por el hombre. Y es que el hombre, se toma muchas licencias, a la hora de “proteger” la Naturaleza.

No voy a negar, que la acción del hombre, protegiendo animales y plantas en peligro de extinción, haya salvado a muchas especies, y seguramente, salvará a otras muchas... Pero lo cierto es, que, durante millones de años, el ecosistema formado por el mundo animal y el mundo vegetal, ha estado evolucionando continuamente, sin que el hombre, que también formaba parte de él, como especie animal que es, influyera demasiado en su evolución. A través del tiempo, se forma una selección natural de las especies, que la naturaleza misma, cree que deben de sobrevivir.

Hasta qué punto, puede o debe el hombre, alterar dicho ecosistema, decidiendo qué especies debe de proteger para que subsistan, si la propia naturaleza ha decidido ya, que no deben sobrevivir... Proteger a una determinada especie, puede poner en peligro a otra especie, que a su vez, al extinguirse, puede dejar en peligro a otras especies, actuando así, como una reacción en cadena que altere irremediablemente el devenir de muchas otras especies, que sí que tenían el beneplácito de la naturaleza, para seguir con su evolución...

Por supuesto que, prefiero a alguien que se preocupa por la naturaleza, que a alguien que derriba montes, destruyendo así el hogar de muchos animales. Prefiero a un ecologista empedernido, que a un cazador aficionado... Pero mi conclusión, es que, prefiero ser neutral, y limitarme a observar y convivir con la naturaleza, sin intentar protegerla, y por supuesto sin destruirla, dejando que ésta siga el cauce normal que marque su evolución, sin intentar influenciar, ni para bien, ni para mal, en dicha evolución...

Deberíamos ser conscientes, de que, por nuestro modo de vida, ya no formamos parte de ése mundo animal que intentamos “proteger”, y me refiero al hombre civilizado, porque las tribus de aborígenes ó tercermundistas, sí que respetan ese mundo, y conviven con él, formando parte de dicho ecosistema, obteniendo de él lo que necesitan para subsistir, y sólo lo que necesitan, influyendo en él de una manera natural.

Y el más claro ejemplo que se me ocurre, viene avalado por lo que opinaron ciertos expertos en la materia, sobre lo que aconteció en el parque natural de Yellowstone. Normalmente nos tiramos de los pelos si se quema un monte, y pensamos que es una desgracia, pero nada más lejos de la realidad, ya que algunos incendios, por supuesto no me refiero a los provocados por el hombre, se producen de forma natural. En el caso del incendio acontecido en Yellowstone, fue por la cantidad de árboles caídos, que ya estaban muertos, y que seguían allí en el suelo, porque nadie los había quitado, se produjo un incendio de forma natural, quemándose una gran parte del parque... Muchos pensaron que había sido una catástrofe, pero los expertos coincidieron en que había sido algo necesario, y el tiempo volvió a poblar sus montes de árboles.

Fue un proceso completamente natural, lo que demuestra, que la naturaleza es mayor de edad, y sabe cuidarse por sí misma sin la “ayuda” del hombre.









miércoles, 19 de junio de 2013

La Justicia.

Entre Usted y yo… la justicia es injusta.

Ser justo es una virtud. Una virtud humana que, a diferencia de otras virtudes,  está  al alcance de nuestras manos, para que la utilicemos siempre que lo necesitemos. Da igual la condición de cada uno, todos tenemos la posibilidad de obrar con justicia en la medida necesaria.

A nivel personal, y según el baremo que cada uno tenga establecido, en base a los valores morales que le han sido inculcados, en términos generales aplicamos nuestra justicia siempre con el mismo criterio. O al menos lo intentamos. Sin embargo, a nivel institucional, donde hay unas leyes que cumplir, la historia es bastante diferente.

La ley está escrita. Y no sólo está escrita, si no que además se debe cumplir. Podemos discutir si una ley es necesaria, errónea, o que no favorece a todo el mundo, pero mientras esté escrita y aprobada, hay que cumplirla. Hacer que se cumpla, debería de ser tan sencillo como leerla y ejecutar la sentencia que esta dictamine. El juez de turno, tras estudiar y cotejar que se ha cometido una infracción, debería aplicar la sanción que esté tipificada para dicha infracción.  Así de simple.

Pero, entonces… ¿dónde está el problema para que la ley sea justa?, me dirá usted. El problema reside en que las sanciones a cumplir por saltarse la ley a la torera, son impuestas por jueces humanos. Como ya he dicho anteriormente, la justicia es una virtud humana, y como todo lo humano, es susceptible de ser sugestionada por todo tipo de agentes externos, provocando que pierda eficacia… y termine siendo injusta.

Los jueces, cuya primera dedicación es velar por que se cumpla la ley, deberían limitarse a aplicar dicha ley, e imponer la sanción sin ningún tipo de miramiento. Sin embargo, se ven sometidos a todo tipo de sobornos, amenazas y extorsiones varias, que merman su capacidad de impartir justicia hasta prácticamente hacerla desaparecer.

No les echo la culpa a los jueces. Al menos no toda la culpa. Ellos bastante tienen con capear el temporal, cada vez que a algún todopoderoso se le antoja pasarse la ley por el forro. Son humanos, y como todos, tienen sus temores, le tienen apego a la vida y tienen familias por las que velar. Supongo que cualquiera en su situación, cedería ante el poder de las amenazas, porque, como se suele decir, el cementerio está lleno de valientes.


¿La solución? No sé si la habrá, pero con los avances tecnológicos de los que disponemos, se podría contemplar la posibilidad de aplicar dicha tecnología a la justicia, crear un programa informático que sea el encargado de aplicar la justicia. Un programa informático no sería susceptible de sobornos ni amenazas, pero… seguramente se las ingeniarían para que “fallara” en su favor




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lunes, 24 de diciembre de 2012

La Navidad.


Entre Usted y yo…, la Navidad está sobre valorada.

No se equivoque. Aunque seguramente, tal afirmación pueda reflejar una carencia total de sentimiento festivo y demás parafernalias, si lo analiza, todo este tinglado que se monta es totalmente prescindible.

Y no, no soy insensible ni siento repulsa al espíritu navideño, si no todo lo contrario. Es eso, precisamente, lo único que me gusta de la Navidad: el espíritu navideño. Y, sinceramente, dígame, dicho espíritu… ¿nos causaría el mismo bienestar si se produjera en cualquier otra época del año? A mí, desde luego que sí.

Se llama erróneamente a la Navidad, las fiestas de la hipocresía. Digo erróneamente, porque a mí no me parece que sea hipócrita. Estoy casi convencido de que, quien felicita la navidad al vecino, lo hace porque realmente lo desea. Sí, incluso con aquel con quien no habla absolutamente nada durante el resto del año. ¿Y porqué?...

Ser amable y tener buenas palabras, así como los buenos deseos que repartimos a todo aquel que se nos cruza, es algo que a todos nos causa un cierto bienestar interior. Por lo general, somos además bastante más transigentes y el ambiente que reina en las calles, respira paz y tranquilidad en una dosis bastante mayor de la habitual. A decir verdad, en otras épocas, dicho ambiente de paz y tranquilidad resulta casi es inexistente, lo cual, provoca en nuestra mente cierto bienestar durante la Navidad que no aparece en otras fechas.

Ese es el espíritu navideño. La actitud con la que afrontamos la Navidad y lo que en realidad la hace especial. Sin ese espíritu, la Navidad no sería mejor que las Fallas de Valencia o el San Fermín de Pamplona. La única diferencia es que la Navidad se celebra en casi todo el mundo y parte del extranjero, pero no dejaría de ser una fiesta como otra cualquiera.

Y entre Usted y yo, durante las Fallas de Valencia y El San Fermín de Pamplona, me consta que hay gente que no es feliz, que no disfruta de esas fiestas y que, en muchos casos, ni siquiera le gustan. Y nadie les dice que tienen que ser amables por estar en fiestas. En navidad sí. Parece que estamos obligados a ser amables y solidarios con los demás, y eso sí que me parece hipócrita por dos motivos. Primero, que sólo tengamos que serlo en Navidad, y el resto del año… nadie se acuerde de ese espíritu que tanto bienestar nos proporciona. A nosotros mismos y a quien nos rodea. Y segundo, porque… cada uno tiene el derecho a tener altibajos sea la época del año en la que sea, sin tener por ello que sentirse mal por “aguarle” la fiesta a los demás.

Ese espíritu es lo que de verdad tiene verdadero significado. Lo demás son adornos… navideños. Y gracias al El Corte Inglés y a unos cuantos comercios más, que inventaron estas fiestas, una disculpa como otra cualquiera para gastar dinero sin pensar. Además, sobre todo para aquel que tiene hijos, puede resultar divertido y enternecedor, decorar la casa con el árbol de navidad y armar el Belén, pero no dejan de ser simples adornos.

Si fuéramos capaces, de mantener ese espíritu durante al menos medio año… el mundo sería un lugar mejor.



lunes, 17 de diciembre de 2012

La crispación.


Entre Usted y yo,… la sociedad vive demasiado crispada.

Podríamos pensar que es algo lógico. La crisis que vivimos actualmente, no ayuda demasiado a la hora de intentar mantener la serenidad. Lógicamente, hablo de la sociedad de clase media. La alta sociedad está demasiado alta como para llegar a crisparse mínimamente y, desde luego, su crispación viene dada por motivos bastante diferentes que aquellos que producen la crispación de la clase media.

Pero… ¿podemos decir que la crisis, es el único motivo de que la sociedad esté crispada? Si nos referimos al momento actual, es posible que sea el motivo mayoritario, pero si remontamos unos años atrás, sólo unos pocos, cuando la crisis aún no había hecho acto de presencia, nos daríamos cuenta, de que la crispación ya existía. Evidentemente era otro tipo de crispación, pero podemos considerarla como la semilla que estaba plantada.




Quizás dicha crispación, estuviera un tanto oculta y no fuera tan evidente, pero se revelaba al mínimo contratiempo. Ya fuera por el estrés producido por las prisas, la mala costumbre de colocarnos a la defensiva, o simplemente una pésima educación. Cualquier contratiempo actuaba de detonador propiciando explosiones en forma de contestaciones, insultos y malos gestos hacia el vecino.

A quién no le ha pasado, que cuando a la hora de salir en un semáforo, y tras calársele el coche,  ha tardado el “escandaloso” tiempo de diez segundos en arrancar el coche, mientras el crispado de turno le propinaba una sonora pitada acompañada de gestos e insultos… O aquel a quien le roza junto a la barra de un pub, y se vuelve hacia uno con mirada amenazante en plan “si me vuelves a rozar te mato”.

Sí, sólo son dos ejemplos, pero las situaciones en que la crispación aparece son muy numerosas, y me niego a creer que el culpable es el deterioro del café del desayuno. Creo que usted también se ha dado cuenta de que, el verdadero motivo de tal crispación se revele, sólo es uno.  Porque la crispación puede ser producida por muchos motivos, pero sólo hay una razón de que se revele: la falta de educación. O si lo prefiere, la mala educación, aunque es prácticamente lo mismo que no tenerla.

Cuando hablo de educación en este contexto, me estoy refiriendo al tipo de educación que permite a quien la tiene, poseer un mínimo de comprensión ante las circunstancias que sufren otros individuos. Lo que viene siendo educación cívica. Es decir, aquel que cuando ve que el coche que tiene delante, se cala y no se mueve, es lo suficientemente comprensivo para ponerse en la piel del acelerado conductor, posiblemente novel, y esperar pacientemente a que solucione el problema.



Me dirá usted, que en ocasiones es sumamente fácil perder la calma… Error. La mayoría de gente que pierde la calma, es porque no hace demasiado esfuerzo en estar calmado. Y se crispa. Y si quien está enfrente de un crispado, se pone a la defensiva y también se crispa, nos encontraremos ante un enfrentamiento inminente…

No sé usted, pero yo abogo por fomentar, mucho más de lo que la fomentamos, a la educación cívica. No es difícil, se puede empezar por contar hasta diez mentalmente… suele funcionar. Y si no, seguimos hasta veinte.




jueves, 13 de diciembre de 2012

Conversación.


Esto viene de aquí.


Yo Futuro- …pues yo no pienso deciros si lo que estoy viviendo es mejor que lo vuestro, os aguantáis y esperáis a que os llegue el momento.

Yo- No sé cómo será. Desde luego que hace treinta años yo no imaginaba que terminaría escribiendo en un blog…

Yo Pasado- ¿Un blog? Y eso qué coño es…

Yo- Claro, pobrecito, en tu época ni siquiera había internet. Te lo explicaría, pero seguramente te crearía una tremenda paradoja mental que a saber qué efectos secundarios provocaría en tu vida…

Yo Futuro- Sí, mejor no se lo expliques, ya se enterará de lo que es. Dejemos que le entre el gusanillo por sí solo. Quien sabe, lo mismo le coge el gusto y es capaz de escribir algo coherente.

Yo Pasado- ¿Me tomáis el pelo? ¿Yo escribir? Si ni siquiera sé escribir redacciones en el colegio sin tener faltas de ortografía… Y ¿qué es eso de interten? ¿Es un juego de mesa? Yo sé jugar al intelect, aunque siempre pierdo por las faltas de ortografía…

Yo- Déjalo, no te preocupes, no pienses en ello. Yo de antes era como tú, pero cada vez me parezco más a Yo Futuro… Lo cual, no sé si es bueno o malo. Sabe Dios qué pasará. Y tal vez también Mc Fly lo sepa…


El caso es que, es divertido reflexionar en un blog de humor. Bastante divertido. Hasta que uno tiene reflexiones que no tienen ni pizca de gracia. Reflexiones que merecen ser tratadas con algo más de seriedad, y eso será… ENTRE USTED Y YO. Cuando nadie nos oiga...